The Legend of Zelda: Skyward Sword

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Está de sobra aclarar mi absoluta fascinación por la leyenda de Zelda y cómo ha sido una de las cosas más influyentes en mi vida de videojugador (y un poquito en lo demás, ¿porqué negarlo?). Siendo así, no podría sino echar mano de todo lo que estuviere a mi alcance para hacerme del más reciente capítulo, Skyward Sword, el día de su lanzamiento en nuestro continente; gracias a Dios y a mis queridos padres se me cumplió el capricho. Para no estar empleado éstas dos semanas pasadas me surgieron muchas más obligaciones y compromisos de los que cualquiera hubiera advinado, pero no pudieron detenerme de darle fin éste martes y traerles una completamente no requerida reseña/reflexión de mi parte. Trataré de mantener los spoilers al mínimo, espero que la disfruten!

zelda skyward sword flying Es posible aproximar a Skyward Sword al resultado de una hipotética mezcla entre los dos últimos títulos para consola de la saga: Twilight Princess y Wind Waker, para comprender su naturaleza. No pretende ser ni tan realista como el primero ni tan caricaturesco como el segundo. Rompe con suficientes esquemas para resultar fresco e innovador, pero mantiene en el corazón la identidad de las grandes historias que durante éstos 25 años han constituído la leyenda de Zelda. No se toma a sí mismo tan en serio – incluso te hace bromas cuando encuentras rupias de alto valor -, pero cuando lo hace ofrece una de las mejores narrativas que la saga haya visto.

El mundo del juego se sienté más como el Hyrule bajo el agua de Wind Waker que ninguna otra cosa, despegado pero consistente. Con un nombre diferente – o sin nombre, si gustan de ser estrictos- y para nada tan vasto, pero bajo la dirección de la trama ésto es una ventaja. Si mucho el cielo se siente un tanto vacío y uno llega a preguntarse cómo la gente de Skyloft no se aburre hasta la muerte, pero afortunadamente nuestro héroe no tarda mucho en bajar a la superficie después del emotivo y cursi capítulo introductorio y la aventura comienza en grande.

Cabe mencionar que Skyward Sword es el único zelda hecho PARA Wii. Mientras que Twilight Princess sufrió de una reubicación inadecuada, Skyward es la epítome de la consola de Nintendo y se nota. Los controles son excelentes, no en cuanto a imitar uno a uno el movimiento de una espada real sino a funcionar coherentemente con la tecnología propuesta: el Wii Motion Plus. Más allá de la exactitud, ésta vez la tecnología de Wii se siente relevante y parte central de la experiencia, de modo que el mismo efecto no se hubiera podido lograr en ningún otra consola. No es un juego al que se le añadieron controles de movimiento, es un juego cuyo principio de diseño primario (más no único) es el control por movimiento, convirtiéndose en una de las experiencias sui generis predilectas que ésta generación de consolas tendrá. El sistema de combate se vuelve fácilmente el mejor de toda la saga gracias a éste simple pero poderoso detalle. No cabe duda que es uno de esos proyectos sobre los cuales Nintendo vuelca todo su amor.

Ésto, sin embargo podría ser un tanto peligroso para la compañía. Es una tendencia que tuvo una fuerte pisada durante los últimos 5 años: Nintendo era el único que comprendía a su consola. Muchos se quejaron del peso de las franquicias establecidas de toda la vida (bueno, 25 años es toda MI vida al menos), pero lo cierto es que si la casa de Mario sólo producía hits mientras los otros se quedaban viendo y limitándose a lanzar juegos de carnaval era porque sólo ellos entendían en toda su extensión el paradigma que Wii representaba. Es cierto que hubo gente que intentó y fracasó (me suena mucho el caso de Sega y su MadWorld), pero ni la actitud inicial de Nintendo (publicar sus miles de WiiSomething) ni el compromiso de las third parties con los juegos casuales (porque, al final de cuentas ésto es un negocio) ayudó a voltear ésta particular tortilla del entretenimiento. Siendo de casa es justo que el mejor juego de la consola venga de ellos, pero que todos los demás desarrolladores estén a años luz de éste título es un poco alarmante. Recordemos lo revolucionario de Dreamcast y sus míticos juegos, todos desarrollados por SEGA, y en lo que terminó esa historia.

Zelda Skyward Sword beetle

Si en algo se ha caracterizado la franquicia de Hyrule es en ser un ejemplo de cómo casi alcanzar la perfección en el diseño de niveles y Skyward Sworn no sólo matiene ese estándar sino lo pone un poco más alto, como si fuera posible. Las mecánicas de juego van uno a uno con los retos que el juego plantea y casi nunca se siente flojo, sin ritmo o sin reto. No es perfecto, pues los dos templos de la región volcánica me parecieron un tanto mediocres, talvez porque palidecen ante la genialidad de los demás. Los calabozos, los jefes y en especial los artefactos obtenidos como tesoros de las mazmoras ofrecen acertijos y retos frescos al jugador veterano de zelda; ni siquiera hay boomerang (¡sacrilegio!). Como ejemplo, al jugar el primer templo y obtener el escarabajillo simpático supuse que al bicho en cuestión le sucedería algo similar al trompo/patineta de Twilight Princess: muy divertido de usar en su templo, completamente inútil en todos los demás lugares (sólo justifica su existencia la pelea más loca que un zelda ha tenido). Para mi sorpresa no sólo es útil, sino que se convirtió en mi ítem favorito fuera del templo y a lo largo de toda la aventura gracias a los ingeniosos problemas que el equipo desarrollador puso en frente del joven elfo.

No están ustedes para saberlo, pero desde pequeño me ha apasionado el diseño de niveles; recuerdo algún día sentado en la oficina de mi padre, armado con no más que un lápiz y una hoja reusada de algun juicio de amparo o qué se yo, dibujando nuevos mapas para el mundo 8 de Super Mario Bros. 3 o el escenario de algún nuevo jefe hipotético de Megaman. Desde que he estado leyendo los trabajos de los señores Schell, Bogost y Abbott (más bien escuchando los del último), ésto sólo ha empeorado pues, aunque ya no ando haciendo garabatos, sí me puedo tornar muy analítico cuando tengo en mis manos un nuevo título y exploro sus niveles. Con Skyward Sword me olvidé un sin fin de veces de mi práctica común porque el juego era simplemente divertido. En ciertas ocasiones si me detenía a pensar en lo brillante de alguna mecánica o, en menos ocasiones, en el potencial perdido de alguna otra, pero por lo general me limitaba a pasármela excelente desenvolviendo la historia y desenmarañando acertijos. En resumen, no podía evitar disfrutarlo; sobre todo porque en ésta ocasión los retos y acertijos no se limitan a los calabozos, sino que cubren prácticamente todos los pasajes y áreas, haciendo de la experiencia un deleite mental continuo.

Otro de los factores cruciales, que casi podría decirse que la franquicia institucionalizó, son las peleas de jefes. En Skyward son muy buenas, pero tienen una dinámica muy distinta. <spoiler ligero> Hay villanos recurrentes a lo largo de la travesía y son precisamente éstos los que ofrecen los enfrentamientos más divertidos, ingeniosos y retadores del episodio, en partes iguales extenuantes y entretenidos. Además, no todas las peleas ocurren dentro del cuarto final de un calabozo, sino que se fusionan con la narración para crear una historia mucho más rica y no tan sacrificada en aras de la estructura, como suele suceder en un Zelda más tradicional</spoiler ligero>.

faron woods zelda skyward swordEl aspecto gráfico de juego es encantador. Para nada el más poderoso del mundo, ni siquiera lo intenta y es justo por eso que sus detractores se equivocan más duramente. Skyward Sword no es un ejemplo de cómo empujar la tecnología comercial a sus límites, sino de cómo encaminarla a servir un propósito y temas establecidos por sus autores. Skyward sword pertenece a la vertiente del impresionismo tanto como Monet. Los colores vibrantes, los personajes escasos de detalle pero abundantes en personalidad (gráfica, no sólo narrativa), los diseños y paisajes realmente evocativos del cuento de hadas clásico. En contra de los ocho mil Call of Dutys/Battlefields/Matamatas en el mercado, de los cuales no puedes diferenciar uno de otro ni jugándolos, es claro que la potencia gráfica no es la piedra angular para la construcción de la identidad de un título.

La música, por su parte, está a la altura de la saga como casi ningún otro. Me atrevería a ponerlo sólo por debajo de Ocarina of Time, cuya banda sonora es legendaria, y no por una gran diferencia. Ahí donde las últimas iteraciones se vieron un poco opacadas Skyward brilla, iniciando con un tema principal que dejó boquiabiertos a muchos no sólo por su curiosidad musical, sino por su belleza y mérito propio, y que es clara muestra del aire épico que se le dotó a ésta entrega. Curiosamente, las únicas que a mi parecer desmerecen un poco son las canciones a aprender en el arpa, instrumento elegido para que nuestro heroe portara por ésta ocasión. Sin embargo, casi todas las demás piezas son brillantes, emotivas y excelentes elecciones para sentar el ánimo de sus escenarios. Sumamente recomendables el tema del cielo, el del bosque y el tema de batalla de Lord Ghirahim.

pincess zelda skyward swordTodos los elementos, pues, convergen para narrar una historia. Una historia etérea y atemporal. Una historia que por primera vez el productor de la serie, Eiji Aonuma, nos permite ubicar dentro de la confusa línea del tiempo de toda la saga: justo al principio. <spoiler>Donde toda la magia comienza, donde se forjan la espada maestra y la más terrible sed de venganza, donde nacen los Hylians y Hyrule. No podría ser narrada de otra manera sino con la sutil y casi infantil naturaleza del cuento para niños, con el romanticismo de la fábula y la leyenda. No hay muchas justificaciones ni dilemas morales, sólo un gran sentido de valor y aventura y un amor que lo puede todo – sorpresa agradable al empezar con una Zelda que no sólo no es princesa y conoce al protagonista, sino que tiene una relación muy cercana e importante con el mismo -. Lo que carece en complejidad le sobra en corazón y autenticidad</spoiler>. Probablemente el Zelda con el que más puede identificarse el jugador en un nivel personal, si bien bastante abstracto pero no por ello menos real.

Ghirahim Skyward SwordHay muchos más personajes secundarios relevantes en ésta ocasión, siendo uno de los Zeldas con mejor reparto de personajes no jugables. <spoiler> Fi (el espíritu de la espada maestra) es una versión no maniaco-homicida de GLaDOS, una ayudante cuya distancia con el mundo de los humanos la hace parecer más robótica que mágica pero con su buen toque de simpatía. Desgraciadamente su ayuda – aunada a otros factores de jugabilidad -  hace que Skyward Sword peque un poco del mal de las grandes superproducciones de videojuegos de hoy en día: creer que el jugador es idiota (es MUY que me quedan pocos corazones Fi, pero gracias por molestarme con un mensaje aparte del pitido y de la gráfica de corazones a punto de terminarse). Quien se lleva las palmas es Ghirahim, nuestro antagonista durante casi toda la odisea hasta que su verdadero propósito es descubierto. Como extraído de la versión más bizarra y malévola del Cirque du Soleil, este arrogante y narcisista demonio es un rompimiento un tanto drástico con el típico enemigo de link, más cercano a Majora o a Vaati (de cuyos juegos Skyward Sword toma bastante inspiración) en cuanto a su personalidad volátil y carácter ególatra. Ecuánime y condescendiente al inicio, vemos cómo se va degenerando cada vez más al encontrar en el héroe escogido un rival mucho más digno de sus habilidades de lo que él había esperado y cómo al batirse por última vez con su igual y némesis – la espada maestra, encarnada por Fi  – la batalla se asemeja más a una macabra y encendida danza de ballet donde se juega el destino del mundo. Al final de todo, tras la aparentemente breve – pues en realidad nos enfrentamos a él por tres veces durante el juego -
e imponente aparición de Ganon con su forma y nombre original, todas las bases de la leyenda se sientan frente a nosotros.</spoiler>. Un capítulo medular del mito que sin duda agradecemos la gente obsesiva y ridícula los fieles seguidores a la saga.

Para finalizar, los dejo con mi dolorosa desición de empujar a Twilight Princess y a los demás un peldaño abajo en mi lista de Zeldas favoritos, pues ponerlo más abajo no le haría justicia. Si no está por encima de Ocarina o de Link to the Past es sólo porque no representó en ésta época lo mismo que aquellos en las propias, pero Skyward Sword es sin duda una colección de los mejores rasgos de la serie, una de las lecciones más grandes de jugabilidad de la generación actual y un homenaje a la saga más icónica de los videojuegos que no se limita a la simple admiración, sino que empuja los límites en direcciones excitantes e inesperadas.

Sé que no me escuchan, pero señores Aonuma y Miyamoto (y todo el Zelda Team)… !Gracias!

It was a dark and stormy night

five iron frenzy new cdSi rompo el voto de silencio zeldesco en que me tiene sumido Skyward Sword es sólo por una increíble noticia. Después de 8 años de ausencia, Five Iron Frenzy ha vuelto! Una banda incónica del ámbito rockero cristiano (y de la última ola del ska en general) de la década pasada que sin duda ha sido extrañada por sus fans.

Tan extrañada que en tan sólo una hora reunieron la cantidad que pedían para poder lanzar su nuevo disco – titulado It was a dark and stormy night – en su página de Kickstarter y ahora andan casi por el triple de lo que inicialmente proyectaban. Así es, publicarán el disco de manera independiente y que mejor manera de aventarse a un poryecto similar que con crowd funding. Según su propuesta, el excedente será usado para patrocinar giras y publicidad, así que cada dolar será bien aprovechado. Además de que sus recompensas por donar son de lo más ridículas y divertidas, como una cita de cena y mini-golf con la banda (para los más fervorosos fanáticos que estén dispuestos a donar más de 1500 USD). Cualquier donación arriba de 15 dólares (que es lo que su servidor aportó) incluye la descarga del disco dos semanas antes de su fecha oficial de lanzamiento. Supuse que de cualquier modo iba a comprarlo, así que ¿porqué no colaborar y sentirme un poco más parte de ello?

Como celebración de su regreso, la banda ha lanzado de forma gratuita el primer sencillo del disco: Hope Still Flies,  que pueden escuchar y descargar en su mini-site de PureVolume. Éste, por cierto, es una muy buena muestra de lo que habrá que esperarse para la nueva producción, así como un gran punto de partida para quien no conozca la banda y guste de darles una oportunidad.

Una gran noticia para mí sin duda. Y ya que andamos en ésto de las recomendaciónes musicales, pero en otro género completamente distinto, OC Remix acaba de lanzar su propio tributo a los 25 años de Zelda, con la impresionante calidad y creatividad que caracteriza a dicha comunidad musical. También es completamente gratis, así que no tienen excusa para dejarlo pasar.

 

“Y Link, que pasaba”

Estaba en quinto grado de primaria. Los cuatro amigos nos juntábamos seguido, después de clases, con cualquier excusa pero casi siempre el mismo fin: horas y horas de videojuegos. A veces había un trabajo en equipo, un proyecto o un examen estorbando, pero nunca con la suficiente fuerza ni por el suficiente tiempo para evitarnos disfrutar de nuestro pasatiempo favorito. Uno de ellos, Ricardo, era el que fungía como el connoiseur, el que se las sabía de todas todas: todos los fatalities, todas las estrellas de Mario 64, todos los tesoros del Kirby Super Star. Como buen niño de la era pre-internetiana, también tenía su buena dotación de mentiras e inventos propios imposibles de probar por su grado de obscuridad y que nosotros creímos por un rato y después decidimos escuchar sólo por diversión (en serio, hasta le tendimos una trampa en algún momento para hacerlo caer en su propio juego… ahh, good times).

A pesar de su escasa credibilidad, ese sujeto fué una muy buena influencia para mi acervo de videojugador. Tenía un excelente gusto en RPGs: gracias a él conocí a Super Mario RPG, Earthbound (del cual no sólo poseía una copia, sino también la increíble guía del jugador que por todo un verano me prestara a cambio de Star Fox) y otros tantos. Entre ellos, el que le tengo más agradecido sin duda es The Legend Of Zelda: A Link to the Past. Uno de mis juegos mas ultrarequeterecontra favoritos de toda la vida (cosa que ya he dejado en claro en alguna otra ocasión). Ese nunca me lo prestó, sin embargo, porque siempre estaba en manos de algun otro de nuestros amigos.

Nos lo presentó como “La leyenda de Zelda y Link, que pasaba” y en nuestro total desconocimiento del idioma anglosajón esa fué otra de sus clásicas mentiras que optamos por creer. Después de jugarlo por primera vez en casa de alguno de nosotros, no podía quedarme tranquilo y esperar indefinidamente hasta que a alguien se le ocurriera que era mi turno de tenerlo. Ese juego pintaba demasiado bueno y yo tenía que tenerlo YA. Las finanzas familiares, sin embargo, decían otra cosa muy distinta.

Con la nueva hermanita y la bella situación económica del méxico post-salinista, la liquidez no era precisamente algo característico en nuestro hogar y mi querida madre, con su sutileza acostumbrada, se limitó a un

Hasta crees que te lo voy a comprar. Si mucho te lo rento en BlockBuster

legend of zelda a link to the past dark worldPronto se arrepentiría de esas palabras. A Link to the Past no es precisamente el juego más sencillo que un niño de 10 años pueda resolver por su cuenta en una sóla sesión. Nada mejora aventurarse en él sin conocimiento previo alguno. Sobra un poco mencionar, pues, que no fue una ni dos ni tres las ocasiones en las que mi mamá tuvo que rentar el dichoso juego. Recuerdo haberme trabado horriblemente justo antes del tercer calabozo, cuando debes viajar al mundo oscuro por primera vez. Convertido en un conejo disfrazado e inútil, no tenía la más mínima idea de cómo progresar ni que el acertijo estaba únicamente basado en la colocación del portal que te regresaría al mundo de la luz. Desesperado, durante la última noche del periodo de renta correspondiente, me puse a ir y regresar a la realidad oscura sin ton ni son hasta que accidentalmente terminé en la parte de arriba de la montaña, en la posición que necesitaba desde hace unas 5 horas. Con un renovado espíritu de aventura, era obvio que una renta subsequente había de presentarse, y otra, y otra más. Entre dichas rentas, aprovechaba mi enriquecedor tiempo escolar para discutir con los amigos del juego y escuchar a Ricardo hablar de los medallones mágicos y del impresionante poder de Bombos (el cual para mi sorpresa si existía).

Después de una buena cooperación con nuestra sucursal de Blockbuster de preferencia (al respecto de lo cual mi mamá aceptara que a ese punto hubiera sido mejor SI comprar el juego), la aventura de Link en Hyrule llegó a su épico fin. No se escatimaron recursos: llegué con las cuatro botellas, la espada dorada, las magias, los bastones y casi todos los corazones. Aún así no fue tan fácil derrotar a Ganon, pero salí victorioso. Desde ese entonces he tratado de no dejar pasar ningun título de la saga y hasta el día de hoy no me ha decepcionado.

Espero poder hacerme muy pronto de Skyward Sword, el nuevo título – del cual la crítica habla maravillas – que oportunamente llega como celebración de los 25 años de un legado que ha influenciado el mundo de los videojuegos como muy pocos. Pero esa, como dijo la nana goya, será otra historia.

A Link to the Last 25 years

Zelda es sin duda una de las sagas más icónicas (y mi personal favorita) del mundo de los videojuegos. Probablemente sólo superada por los plomeros, casi ningún miembro de nuestra generación es incapaz de reconocer referencias a ella. Desde tatuajes en series de televisión hasta grafittis, pasando por homenajes musicales en cuarteto de cuerdas y verdaderas obras de arte de tinte casi miguelanjelesco, son pocas las cosas que faltan por hacer para homenajear las mil y una aventuras que el joven Link ha tenido en Hyrule, Labrynna, Holodrum, Termina y hasta dentro de sus propios sueños.

Su influencia en la industria es innegable. Tras prácticamente definir el género de acción/aventura, desde su primera entrega (lanzada el 21 de febrero de 1986) la serie ha sido una referencia de calidad, jugabilidad, reto y carisma. El título de esta entrada no es más que una burda alusión al que considero el mejor capítulo de todos, y que a continuación incluyo en la pequeña mini-sección improvisada: “Juegos de Zelda que todo buen videojugador debe haber jugado”. Como el desquiciado vicioso que soy fan, bien podría decir que deberían conocerlos a TODOS, pero mantendré la compostura y reduciré la lista a los que en mi opinión son los mejores 5:

1.- A Link to the past - Muy bien, probablemente la nostalgia juega un papel importante en mi ranking, pero no soy el único que considera a la iteración de 16-bits como la mejor de todas. Es un videojuego excelente en todos sus aspectos: Una aventura que inicia dramática y pequeña bajo la incesante lluvia, una desesperada llamada de auxilio y un tío herido de muerte, termina masiva y legendaria en un Hyrule alterno y trastornado, tras la desgarrante cantidad de 12 calabozos con sus respectivos acertijos y jefes finales de talla épica. Su apartado gráfico lo dota de gran detalle y personalidad y si bien no posee la misma cantidad de piezas musicales memorables como Ocarina of Time, su banda sonora cumple magistralmente con su papel llevándote de la mano por todo el amplio rango de emociones que se suscitan en la travesía. Aún recuerdo el impacto de verme transformado en un indefenso conejito (literalmente) en mi primera visita al mundo oscuro, o la desesperación de volver a encontrar a Zelda sólo para ver como el malvado de Agahnim la desaparecía. Todo esto, montado sobre un firme esqueleto hecho de mecánicas de juego sólidas y un cuantioso arsenal lleno de artefactos curiosos (el hookshot nace en ésta entrega) y magias devastadoras. Sólo incluya una muy buena cantidad de side-quests con recompesas relevantes a la receta y obtendrá uno de juegos estrella de la que a mi gusto ha sido la mejor era de los videojuegos.

2.- Ocarina Of Time - ¿Que puedo decir de éste juego que no se haya dicho ya ? El “Zelda” por definición y la mejor excusa para cualquier autor perezoso, pues incluirlo en listas de éste tipo es muy fácil con una red llena de elogios y opiniones acerca de éste, un juego que marcó época. Catalogado en chorro-mil sitios y medios informativos del sector como el mejor juego de video de TODOS LOS TIEMPOS, es difícil añadir algo nuevo a la discusión a menos de que se haga una disertación doctoral sobre el tema. Sólo me resta decir que mi aspecto favorito del mismo es, como he mencionado ya en anteriores ocasiones, su increíble banda sonora. No hay ningún capítulo en la saga que lo supere o que siquiera llegue cerca, y eso ya es mucho decir. Supongo que en mi cabeza se le restaron puntos porque, por cuestiones que ya sabrán, no lo jugué exactamente en “su momento”. Si nunca has jugado un Zelda éste es el indicado para comenzar, y muy pronto se presentará una nueva excusa con el lanzamiento de su versión en 3D para el Nintendo 3DS.

twilight3.- Twilight Princess – En mi humilde opinión, el más subestimado de todos. Twilight Princess era el Zelda maduro y oscuro que los fans esperaron por años y que simplemente llegó tarde a un mundo dominado por el Playstation 2.  Criticado hasta el hartazgo por no aprovechar todas las características del Wii, sufrió el destino de ser creado para una consola y adaptado para otra cuyo paradigma era completamente distinto. Por ahí debe existir un universo paralelo donde Twilight Princess y Wind Waker intercambiaron momentos de lanzamiento y ambos recibieron de inmediato el reconocimiento que merecían. Más allá de los errores ajenos a sí mismo, el título de lanzamiento de la última consola de Nintendo es una pieza magnífica de entretenimiento. En todos los apartados fue sin duda digno de la saga.  Una historia mucho más rica y dramática, ejemplificada perfectamente en el mejor personaje secundario que la serie jamás ha visto y en un villano genuinamente aterrador, dotó de un aire único y solemne a ésta entrega. Calabozos y jefes desbordantes de ingenio y una inmejorable batalla final, a la par de (o aún mejor que) la ofrecida por Ocarina of Time cubren con creces la dosis de “aventura épica” recomendada por el doctor. Una experiencia que ningún fan de la franquicia debería perderse.

4.- Wind Waker – De éste ya hablé largo y tendido, pero no por eso perdería su mención. Si algo espero de ustedes buenos fans de la serie, es que no hayan cometido mi error y hayan dejado pasar a éste gran juego tan sólo por su apariencia. Y si lo hicieron, pues ¿que esperan? A jugar se ha dicho!

zelda oracle of ages5.- Oracle of Ages - Terminamos con una verdadera excepción a la regla. Es para consola portátil y ni siquiera fue desarrollado por Nintendo, pero Oracle of Ages es tan Zelda como el que más. De manos de Capcom (de fama tan inmensa que espero no necesiten presentación) nos llegó para el Game Boy Color lo que muchos pensaban era el intento de la saga por beber de los éxitos de Pokémon. Dos títulos simultáneos, interconectables y muy similares en apariencia vieron la luz por allá del 2001. Pero no se dejen engañar. Oracle of Ages es significativamente superior a su hermano, Oracle of Seasons. Echando mano de uno de los temas predilectos para un Zelda, la manipulación del tiempo, nuestro héroe se ve enfrascado en una de las más complejas y disfrutables tramas de toda la saga. El efecto de tus acciones en el pasado, presente y futuro es tan palpable que los pequeños personajes a tu alrededor cobran una inexplicable y fresca vida, mucho más allá del simplístico “todos son tristes en el futuro” de Ocarina. Ésto aunado a un mundo colorido, lleno de acertijos de buen reto y gráficas encantadoras, y una cantidad tan inmensa de replay value que no se volvió a ver probablemente hasta Wind Waker hace de la obra de Capcom una más que digna integrante del cánon de las leyendas de Zelda.

Y para finalizar, los dejo con otra obra de arte que conmemora a la serie en su 25 aniversario, de un modo más… tropical. Ahora sólo falta ver que nos traerá de nuevo el señor Miyamoto más tarde en el año, cuando Link aparezca desde el cielo en Skyward Sword.

Tributo a Nintendo en quinteto de cuerdas

Siempre es agradable para engendros personas como nosotros que hemos disfrutado de los videojuegos desde muy temprana edad ver cómo elementos de éstos se permean cada vez más en la sociedad, convirtiéndolos de un vicio para nerds retraídos a el pasatiempo favorito de la sociedad. Y sin duda uno de los mejores es la música, tal como lo demuestran los chicos de éste conjunto musical escolar a continuación:

[Visto en corcholat]