Empieza el año y empiezan los estrenos sonados. El día de ayer aterrizaron en la PSN los demos de dos juegos que si bien no son esperados al nivel de un Skyrim, un Skyward Sword o un Call of Duty, sí se han hecho de varias menciones en la prensa del medio y y parecen tener méritos propios que los avalan. En mi rol de enfermo conocedor, no podía dejar pasar la oportunidad de checar qué se traen entre manos Capcom y Square Enix en sus más nuevas propuestas de juegos AAA. Los dejo con mis dos centavos, como dirían los gringos.
Asura’s Wrath
Llegué a él con el entendido de que no era más que un God of war de la casa de Megaman. Media hora después mi opinión cambió de rumbo, aunque no radicalmente. Asura’s Wrath le hace justicia al nombre de “juego de acción”, pues si el demo es una pista de lo que quieren enfatizar entonces será una avalancha de acción sin límites donde no puedes quedarte inmóvil por más de unos segundos sin esperar la muerte. En cuestión de gameplay creo que tiene potencial, en escencia no sólo me recordó a la obra de Sony, sino a títulos más dinámicos como Sin & Punishment. Lo que sí comparte, desafortunadamente, es el mismo personaje: una deidad, traicionada y despojada de sus poderes e inmerso en un deseo de venganza implacable que le hará volver de las cenizas y enfrentarse a todas las entidades divinas de su respectiva cosmogonía. Esa descripción fácilmente casca no sólo con God of War, sino con una gran cantidad de videojuegos recientes, lo cual denota la carencia de creatividad a la hora de inventar personajes y el abuso de las “fórmulas ganadoras” que plaga a la industria hoy en día. Sin embargo, no alcanzo a entender si Asura es una víctima de éstas prácticas o una sátira de las mismas. El estereotipo de rudeza y de ira desenfrenada son llevadas a su extremo más ridículo, reforzado por los retos titánicos en los que se ve involucrado el protagonista. Pelear a golpes en la luna, una katana tan larga que atraviesa la tierra mientras hace brocheta de nuestro personaje y la pelea con el dedo de un ser del tamaño de un planeta son muestras de lo que nos espera. Con sus personajes salidos del rincón más exagerado del anime y su trama mil veces vista mi entusiasmo se ve un tanto disminuído, aunque aún podría comprarlo porque la parte jugable, en sí, se vé divertida.

Final Fantasy XIII – 2
En mi opinión, la segunda secuela directa que un título de la saga ha tenido juega un rol muy distinto al de la primera ocasión. Si recuerdan, X – 2 fué un esfuerzo grosero por ordeñar hasta la última gota a uno de los capítulos más exitosos de la franquicia. XIII – 2, por su parte, es una especie de disculpa, un intento de Square Enix por redimir al buen engine que subutilizaron en XIII (sé que hay detractores del nuevo modo de pelea, pero yo lo hallé innovador y práctico), dotándolo de un juego que ahora si se siente un RPG en forma y no tanto un mero escaparate lineal que se limita a presentar enemigos progresivamente más difíciles, sin un mundo o personajes que resulten relevantes.
Curiosamente, puede que incluso se les haya pasado la mano un poco en su ánimo redentor. Además de que al parecer las áreas a explorar ya no serán enormes pasillos disfrazados de calabozo, sino estructuras más intrincadas, el juego añade casi medio pokémon a la receta. Ahora, los enemigos serán capturables en forma de cristales y podrán ser utilizados en la pelea como un personaje extra en el equipo de los héroes. Ya había escuchado de ésto por allá en las épocas del lanzamiento del primer trailer, pero tenía que verlo en ejecución por cuenta propia para creerlo/entenderlo. Para mi sorpresa, no está tan mal como suena.
De entrada, si no jugaron el original entender éste sistema les tomará un buen rato. La curva de aprendizaje sigue siendo muy agresiva, pero creo que una vez dominada la idea principal el sistema se vuelve sencillo. No pretendo explicarlo aquí porque ni si quiera Square se atrevería a tratar de hacerlo en pocas palabras. Sólo lo dejo como nota para aquellos que consideren jugarlo. Si, como yo, vienen de jugar la aventura de Lightning (y disfrutarlo), creo que éste es un paso en la dirección correcta. Si vienen de la ignominia total, supongo que éste sería un mejor punto de partida que XIII.
Sea como sea, mi temor reside en el mismo lugar: el punto flaco del título anterior fué que se le dificultó horrores el crear un mundo de juego que te importe como jugador. Casi nadie del casting original me generó simpatía alguna (y me entero de que vuelven casi todos de alguna u otra forma), con sus personajes de molde sin profundidad alguna, su universo indiferente y su villano que nunca terminó de convencer. Lightning era, como coloquialmente se dice, mi gallo, pero su personaje también empezó a caer por ahí del segundo tercio de la trama. Me parece que el estilo de los nuevos anda por las mismas sendas oscuras, espero equivocarme. Con la adición del viaje en el tiempo y la capacidad de revisitar las áreas anteriores del juego hay un poco más de corazón – o al menos de potencial – involucrado, pero si lo mejor en la nueva entrega es el pseudo-pokémon creo que no estaré dispuesto a gastar otras 60-80 horas en ella.