Abrí una cuenta en SoundCloud

soundcloud logoComo si a alguien le importara!!! Pero, como siempre digo, éste es mi blog y escribo lo que quiero. Saliendo un poco de la completa falta de cortesía, no sé porqué hasta ahora me doy cuenta que existe Soundcloud.

Sound Clould es el Youtube de los archivos de audio. Miles de gentes desconocidas (y no tan desconocidas) compartiendo sus trabajos musicales con fines tan diversos y personales como uno guste: distribución comercial , descargas gratuitas, demos, experimentos, audio logs, lo que se les ocurra. Entre mis auto-inflingidas lecciones de bajo, mi reciente incursión al mundo de los trackers y mi general estado de ociosidad exploración creativa, decidí que yo también podría hacer mi propio espacio en el dichoso sitio. Aquí mi primer track, que originalmente usé como música de fondo en uno de mis prototipos de videojuego que aún no ven la luz del día. Considérenlo como un preview:

Para sentirme mejor, ya recibí un comentario positivo de alguien aleatorio en internet. Pronto seré famoso y millonario! Pero no se preocupen, aún les seguiré escribiendo con la simpatía y modestia que me caracterizan.

“Y Link, que pasaba”

Estaba en quinto grado de primaria. Los cuatro amigos nos juntábamos seguido, después de clases, con cualquier excusa pero casi siempre el mismo fin: horas y horas de videojuegos. A veces había un trabajo en equipo, un proyecto o un examen estorbando, pero nunca con la suficiente fuerza ni por el suficiente tiempo para evitarnos disfrutar de nuestro pasatiempo favorito. Uno de ellos, Ricardo, era el que fungía como el connoiseur, el que se las sabía de todas todas: todos los fatalities, todas las estrellas de Mario 64, todos los tesoros del Kirby Super Star. Como buen niño de la era pre-internetiana, también tenía su buena dotación de mentiras e inventos propios imposibles de probar por su grado de obscuridad y que nosotros creímos por un rato y después decidimos escuchar sólo por diversión (en serio, hasta le tendimos una trampa en algún momento para hacerlo caer en su propio juego… ahh, good times).

A pesar de su escasa credibilidad, ese sujeto fué una muy buena influencia para mi acervo de videojugador. Tenía un excelente gusto en RPGs: gracias a él conocí a Super Mario RPG, Earthbound (del cual no sólo poseía una copia, sino también la increíble guía del jugador que por todo un verano me prestara a cambio de Star Fox) y otros tantos. Entre ellos, el que le tengo más agradecido sin duda es The Legend Of Zelda: A Link to the Past. Uno de mis juegos mas ultrarequeterecontra favoritos de toda la vida (cosa que ya he dejado en claro en alguna otra ocasión). Ese nunca me lo prestó, sin embargo, porque siempre estaba en manos de algun otro de nuestros amigos.

Nos lo presentó como “La leyenda de Zelda y Link, que pasaba” y en nuestro total desconocimiento del idioma anglosajón esa fué otra de sus clásicas mentiras que optamos por creer. Después de jugarlo por primera vez en casa de alguno de nosotros, no podía quedarme tranquilo y esperar indefinidamente hasta que a alguien se le ocurriera que era mi turno de tenerlo. Ese juego pintaba demasiado bueno y yo tenía que tenerlo YA. Las finanzas familiares, sin embargo, decían otra cosa muy distinta.

Con la nueva hermanita y la bella situación económica del méxico post-salinista, la liquidez no era precisamente algo característico en nuestro hogar y mi querida madre, con su sutileza acostumbrada, se limitó a un

Hasta crees que te lo voy a comprar. Si mucho te lo rento en BlockBuster

legend of zelda a link to the past dark worldPronto se arrepentiría de esas palabras. A Link to the Past no es precisamente el juego más sencillo que un niño de 10 años pueda resolver por su cuenta en una sóla sesión. Nada mejora aventurarse en él sin conocimiento previo alguno. Sobra un poco mencionar, pues, que no fue una ni dos ni tres las ocasiones en las que mi mamá tuvo que rentar el dichoso juego. Recuerdo haberme trabado horriblemente justo antes del tercer calabozo, cuando debes viajar al mundo oscuro por primera vez. Convertido en un conejo disfrazado e inútil, no tenía la más mínima idea de cómo progresar ni que el acertijo estaba únicamente basado en la colocación del portal que te regresaría al mundo de la luz. Desesperado, durante la última noche del periodo de renta correspondiente, me puse a ir y regresar a la realidad oscura sin ton ni son hasta que accidentalmente terminé en la parte de arriba de la montaña, en la posición que necesitaba desde hace unas 5 horas. Con un renovado espíritu de aventura, era obvio que una renta subsequente había de presentarse, y otra, y otra más. Entre dichas rentas, aprovechaba mi enriquecedor tiempo escolar para discutir con los amigos del juego y escuchar a Ricardo hablar de los medallones mágicos y del impresionante poder de Bombos (el cual para mi sorpresa si existía).

Después de una buena cooperación con nuestra sucursal de Blockbuster de preferencia (al respecto de lo cual mi mamá aceptara que a ese punto hubiera sido mejor SI comprar el juego), la aventura de Link en Hyrule llegó a su épico fin. No se escatimaron recursos: llegué con las cuatro botellas, la espada dorada, las magias, los bastones y casi todos los corazones. Aún así no fue tan fácil derrotar a Ganon, pero salí victorioso. Desde ese entonces he tratado de no dejar pasar ningun título de la saga y hasta el día de hoy no me ha decepcionado.

Espero poder hacerme muy pronto de Skyward Sword, el nuevo título – del cual la crítica habla maravillas – que oportunamente llega como celebración de los 25 años de un legado que ha influenciado el mundo de los videojuegos como muy pocos. Pero esa, como dijo la nana goya, será otra historia.

Tal vez debo dejar de jugar VII

El día de hoy, como hace mucho tiempo que no lo hacía, visité el museo de Pancho Villa, en la antigua mansión de su viuda. En cuanto entré y vi el patio interior y los muchos cuartos que se despliegan en aquel elegante edificio, imaginé los planos de la casa desde una vista superior y me puse a indagar los puntos en los que un garfio escalador podría ser enganchado.

batman arkham cityTalvez debo dejar de jugar Arkham City… y creanme que Skyward Sword no mejorará esto en lo más mínimo. Ah, aparte soñe que controlaba el bati-bumerang teledirigido así que creo que SI me está afectando. Igual está muy bueno así que me vale

Concurso de Fanart – Clausurado

banelingsCon la maravillosa cantidad de cero participaciones, no me queda más que clausurar el concurso de fanart. Sip, nadie envió nada.

¿Triste? No lo creo. ¿Desafortunado? Talvez, en especial porque a éstas alturas cualquier dibujo pudo ganar. Hasta monos de palitos.

¿Fracaso total? Para nada. He aprendido que ningun fracaso es total, pues viene de la mano de valiosas lecciones. El mensaje correcto hará resonancia con la audiencia correcta, y creo que ninguno se dió aquí.

La pregunta más intrigante que me queda entonces es: ¿mi copia latina de StarCraft 2 está embrujada? Con ésta son ya tres las ocasiones en que intento obsequiarla de algún otro modo y ahora si que como la tía quedada, “no sale ni en rifa”.

¿Qué hago con ella?

La última y nos vamos

Bien dicen que “el que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse“. Siento que llevo haciendo éste mismo post de despedida desde que empecé a estudiar por acá. Que si al año, que si el semestre pasado porque ya terminé los créditos. Al fin que ya éste no se siente tan emotivo desde el punto de vista ajeno por todos los que le preceden.

Desde el punto de vista personal, sin embargo, es el más rudo. Ahora si me voy. Ahora no soy de los que pueden relajarse como el observador cercano -mas no protagonista- y que puede hilar mil y un reflexiones desde su cómoda posisión. Ahora la despedida es para mí, y no va a ser nada fácil dejar de ver a los amigos tan buenos y tan geniales que hecho por acá. Algunos ya se fueron, otros me verán partir a mí, a todos se les extrañará genuina y entrañablemente. Es cierto que gracias a la era tecnológica en la que vivimos las despedidas son mucho menos definitivas y que uno nunca sabe si la próxima semana o el próximo mes o el próximo año uno volverá a ver a los amigos que creyó imposibles de alcanzar, pero los adioses nunca dejan de ser nefastos.

El día de hoy me paro de nuevo frente al umbral de lo desconocido, frente a un futuro incierto que de pronto perdió su terrible máscara y que se muestra como un mundo entero de posibilidades que esperan ser arrastradas hacia la realidad. Cuando aprendes que hay espacio para el error, que las fatalidades que tejes en tu mente son mucho menos fatales de lo percibido, la perspectiva cambia sustancialmente.

El 20 de junio regresaré a mi querido Chihuahua, esta vez no sé por cuanto tiempo, expectante de lo que Dios tenga dispuesto para mi vida y las de los que me rodean. Por lo pronto puedo prometer cambios en el blog, necesito desempolvar mi escueto conocimiento de CSS y demás herramientas de diseño y qué mejor manera de hacerlo que con mi juguete favorito de la web: éste blog. Éso y alguna que otra sorpresa que pueda (o no) tener bajo la manga.

Nos vemos en tierras aztecas!!!