Chihuahuization IV: Warlords

WarlordsboxartTodo aquél que me conozca sabe que me encanta equiparar la vida real a los videojuegos. Hay algunos que incluso dicen que a partir de ver la película de Scott Pilgrim Vs. The World pueden entender un poco más mi retorcida perspectiva. Hoy trataré de convencerlos un poco acerca de ella presentándoles mi más nueva marihuanada filosofada, a partir de mi re-encuentro con un viejo conocido: Sid Meier’s Civilization.

Desde hace dos años estoy más esporádicamente de lo que me gustaría en el terruño que me vió no nacer, pero sí crecer. Por lo tanto, los cambios que ocurren en la ciudad no me parecen graduales, sino de golpe. Los edificios, los caminos y las personas son casi las mismas, pero hay cambios substanciales que a todos les parecen normales excepto a mí. Como si derrepente a toda la ciudad le ubieran aplicado, como se conocen en el mundo de los videojuegos, una expansión.

Lo peor del caso es la naturaleza del mismo. No tendría problemas si fuera algo como Age of Kings o Beyond the Sword, donde las expansiones le traen más diversidad, riqueza y diversión al juego al que se aplican. Pero la situación de Chihuahua es mucho más precaria (nos dirigimos a la parte seria del post).

Tras unos cuantos días de descansar del extenuante viaje y celebrar las navidades en familia, recibí la llamada de un amigo que, cerca de su final, derivó en el siguiente diálogo:

- Oye, dice el Grillo que si nos juntamos en su casa ahorita en la noche. Dijo que nos podemos quedar ahí, pues con eso de que vivimos lejos y  salir de noche no está tan amigable.

- Bueno, entonces ahi te veo…

- No pérate, ¿como piensas llegar?

- Pues como siempre, ¿no?

- No, ahora toda la colonia está cerrada. Tienes que rodear y entrar como si vinieras del Wal-mart. Ahí hay una casetita. Te metes por el lado de visitantes y dices que vas con la familia del Grillo.

- Ahh… Ok. Si me pierdo o algo te hablo.

Al impacto de oír que ahora la colonia estaba toda enrejada súmenle la disminución temporal de mi habilidad al volante gracias a que no manejo seguido desde que vivo en la villa mágica del rey Abdullah. Aún así, no hubo necesidad de hablarle a nadie para que me fuera a rescatar, pues los letreros de “Tal colonia ahora está cerrada, por favor diríjase para acá para entrar” me fueron de gran utilidad.

Días después, nos ibamos a reunir en casa de otra amiga para ir al cine. Pidiendo direcciones para llegar sucedió algo muy similar:

-Vas a dar vuelta en tal calle y luego, donde esan poniendo rejas así como para cerrar la colonia, ahí te metes y cuentas tantas cuadras…

Parece ser la macabra moda. Más allá de cambiar las rutas, lo peligroso es que cambian las personas. Se siente un ligero y molesto miedo entre la población. No es un pánico excesivo, sino una paranoia precautiva. Ya no puedes salir de con los cuates más allá de las 10 de la noche sin pensar en que te estás ganando una confundida con algún delincuente que terminará en que te bajen de tu carro a punta de pistola y en el mejor de los casos sólo te dejen el susto. La noche anterior, en la reunión de la iglesia, ese fué precisamente el testimonio de una famila que pasó al frente a agradecer a Dios que no habían resultado heridos ni robados por los maleantes.

Los que saben talvez dirán que si quisiéramos equipararlo a una expansión lo más adecuado sería la última de World of Warcraft: Cataclysm, en lugar de la cual a la que hace alusión el título. Sea como sea, la ciudad se ve y se siente distinta. Es víctima de una terrible expansión que poco a poco supera la ficción con personajes tan floridos e increíbles (por lo rídiculo que son) como nuestros políticos pseudo-secuestrados, nuestra vampírica y pequeña clase empresarial y los erróneamente glorificados jefes de carteles.

No se confundan como yo. El cambio no fué nada gradual. Es el resultado de un horrendo y largo proceso, algo que se vino cocinando con gran antelación y que ningún presidente (y menos uno con tan poca presencia) podrá componer de la noche a la mañana. Como creyente estoy seguro que éste país necesita más de Dios, como ciudadano estoy conciente que necesita más participación social. Se ha dicho en incalculables ocasiones, pero hasta que no nos pongamos de acuerdo y hagamos algo, no cambiará nada.

El Tomate presenta: Ciclo de conferencias Kaustianas – Episodio 23

Bienvenidos al tomate!!! La emisión de ésta semana será un poco distinta.

Continue reading

El Tomate – Episodio 21

Preparados o no, el tomate arrivó.

Continue reading

El Tomate – Episodio 15

Tarde pero sin sueño, llega el nuevo episodio del tomate

Continue reading

El Tomate – Episodio 9

Helo aquí, el podcast de la semana.

Continue reading