Zelda es sin duda una de las sagas más icónicas (y mi personal favorita) del mundo de los videojuegos. Probablemente sólo superada por los plomeros, casi ningún miembro de nuestra generación es incapaz de reconocer referencias a ella. Desde tatuajes en series de televisión hasta grafittis, pasando por homenajes musicales en cuarteto de cuerdas y verdaderas obras de arte de tinte casi miguelanjelesco, son pocas las cosas que faltan por hacer para homenajear las mil y una aventuras que el joven Link ha tenido en Hyrule, Labrynna, Holodrum, Termina y hasta dentro de sus propios sueños.
Su influencia en la industria es innegable. Tras prácticamente definir el género de acción/aventura, desde su primera entrega (lanzada el 21 de febrero de 1986) la serie ha sido una referencia de calidad, jugabilidad, reto y carisma. El título de esta entrada no es más que una burda alusión al que considero el mejor capítulo de todos, y que a continuación incluyo en la pequeña mini-sección improvisada: “Juegos de Zelda que todo buen videojugador debe haber jugado”. Como el desquiciado vicioso que soy fan, bien podría decir que deberían conocerlos a TODOS, pero mantendré la compostura y reduciré la lista a los que en mi opinión son los mejores 5:
1.- A Link to the past - Muy bien, probablemente la nostalgia juega un papel importante en mi ranking, pero no soy el único que considera a la iteración de 16-bits como la mejor de todas. Es un videojuego excelente en todos sus aspectos: Una aventura que inicia dramática y pequeña bajo la incesante lluvia, una desesperada llamada de auxilio y un tío herido de muerte, termina masiva y legendaria en un Hyrule alterno y trastornado, tras la desgarrante cantidad de 12 calabozos con sus respectivos acertijos y jefes finales de talla épica. Su apartado gráfico lo dota de gran detalle y personalidad y si bien no posee la misma cantidad de piezas musicales memorables como Ocarina of Time, su banda sonora cumple magistralmente con su papel llevándote de la mano por todo el amplio rango de emociones que se suscitan en la travesía. Aún recuerdo el impacto de verme transformado en un indefenso conejito (literalmente) en mi primera visita al mundo oscuro, o la desesperación de volver a encontrar a Zelda sólo para ver como el malvado de Agahnim la desaparecía. Todo esto, montado sobre un firme esqueleto hecho de mecánicas de juego sólidas y un cuantioso arsenal lleno de artefactos curiosos (el hookshot nace en ésta entrega) y magias devastadoras. Sólo incluya una muy buena cantidad de side-quests con recompesas relevantes a la receta y obtendrá uno de juegos estrella de la que a mi gusto ha sido la mejor era de los videojuegos.
2.- Ocarina Of Time - ¿Que puedo decir de éste juego que no se haya dicho ya ? El “Zelda” por definición y la mejor excusa para cualquier autor perezoso, pues incluirlo en listas de éste tipo es muy fácil con una red llena de elogios y opiniones acerca de éste, un juego que marcó época. Catalogado en chorro-mil sitios y medios informativos del sector como el mejor juego de video de TODOS LOS TIEMPOS, es difícil añadir algo nuevo a la discusión a menos de que se haga una disertación doctoral sobre el tema. Sólo me resta decir que mi aspecto favorito del mismo es, como he mencionado ya en anteriores ocasiones, su increíble banda sonora. No hay ningún capítulo en la saga que lo supere o que siquiera llegue cerca, y eso ya es mucho decir. Supongo que en mi cabeza se le restaron puntos porque, por cuestiones que ya sabrán, no lo jugué exactamente en “su momento”. Si nunca has jugado un Zelda éste es el indicado para comenzar, y muy pronto se presentará una nueva excusa con el lanzamiento de su versión en 3D para el Nintendo 3DS.
3.- Twilight Princess – En mi humilde opinión, el más subestimado de todos. Twilight Princess era el Zelda maduro y oscuro que los fans esperaron por años y que simplemente llegó tarde a un mundo dominado por el Playstation 2. Criticado hasta el hartazgo por no aprovechar todas las características del Wii, sufrió el destino de ser creado para una consola y adaptado para otra cuyo paradigma era completamente distinto. Por ahí debe existir un universo paralelo donde Twilight Princess y Wind Waker intercambiaron momentos de lanzamiento y ambos recibieron de inmediato el reconocimiento que merecían. Más allá de los errores ajenos a sí mismo, el título de lanzamiento de la última consola de Nintendo es una pieza magnífica de entretenimiento. En todos los apartados fue sin duda digno de la saga. Una historia mucho más rica y dramática, ejemplificada perfectamente en el mejor personaje secundario que la serie jamás ha visto y en un villano genuinamente aterrador, dotó de un aire único y solemne a ésta entrega. Calabozos y jefes desbordantes de ingenio y una inmejorable batalla final, a la par de (o aún mejor que) la ofrecida por Ocarina of Time cubren con creces la dosis de “aventura épica” recomendada por el doctor. Una experiencia que ningún fan de la franquicia debería perderse.
4.- Wind Waker – De éste ya hablé largo y tendido, pero no por eso perdería su mención. Si algo espero de ustedes buenos fans de la serie, es que no hayan cometido mi error y hayan dejado pasar a éste gran juego tan sólo por su apariencia. Y si lo hicieron, pues ¿que esperan? A jugar se ha dicho!
5.- Oracle of Ages - Terminamos con una verdadera excepción a la regla. Es para consola portátil y ni siquiera fue desarrollado por Nintendo, pero Oracle of Ages es tan Zelda como el que más. De manos de Capcom (de fama tan inmensa que espero no necesiten presentación) nos llegó para el Game Boy Color lo que muchos pensaban era el intento de la saga por beber de los éxitos de Pokémon. Dos títulos simultáneos, interconectables y muy similares en apariencia vieron la luz por allá del 2001. Pero no se dejen engañar. Oracle of Ages es significativamente superior a su hermano, Oracle of Seasons. Echando mano de uno de los temas predilectos para un Zelda, la manipulación del tiempo, nuestro héroe se ve enfrascado en una de las más complejas y disfrutables tramas de toda la saga. El efecto de tus acciones en el pasado, presente y futuro es tan palpable que los pequeños personajes a tu alrededor cobran una inexplicable y fresca vida, mucho más allá del simplístico “todos son tristes en el futuro” de Ocarina. Ésto aunado a un mundo colorido, lleno de acertijos de buen reto y gráficas encantadoras, y una cantidad tan inmensa de replay value que no se volvió a ver probablemente hasta Wind Waker hace de la obra de Capcom una más que digna integrante del cánon de las leyendas de Zelda.
Y para finalizar, los dejo con otra obra de arte que conmemora a la serie en su 25 aniversario, de un modo más… tropical. Ahora sólo falta ver que nos traerá de nuevo el señor Miyamoto más tarde en el año, cuando Link aparezca desde el cielo en Skyward Sword.
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