Hace año y medio comenzó la aventura de nuestras vidas. El sueño guajiro del rey Abdullah se volvió nuestra increíble realidad y aunque muchos nieguen y se resistan, tenemos muchísimo de que estar agradecidos. Mil experiencias, sobrerazos, cicatrices y lecciones después nos encontramos con que para unos cuantos la semana pasada será la última en que pisarán Arabia. Sobra decir que las despedidas no son fáciles.
Tampoco lo es verse ante las grandes disyuntivas de la vida. El mundo laboral puede resultar aterrador para unos estudiantes de posgrado que han recibido tantos mimos (con sus respectivos bemoles, debe hacerse notar), pero la academia también tiene sus desventajas claras. La gambeta principal reside entre la experiencia y el conocimiento, pero simplificar la elección a tal grado es un delito. Cada quien en el mundo de su cabeza ha sacado las mejores o peores conjeturas y para el próximo semestre tendremos a una parvada de los primeros ex-alumnos de KAUST volando a nuevos horizontes, ya sea en las grandes empresas petroleras y petroquímicas del reino, en sus países de origen o en cualquier otro lugar. Algunos parecen tener la vida comprada y otros tantos ir como hojas al viento, pero siempre se ha de recordar que nada en este mundo es seguro y que hay que andar, como dice el dicho, “a Dios orando y con el mazo dando”.
Ésta maestría no será un fin, sino un medio más. Una frase que me elaboré en la mente al empezar, pero que terminé de comprender hasta hace poco. Ninguno de nuestros pasos en la vida académica debería ser un fin como tal. Simplemente nos hacemos de más y más herramientas cuya importancia está en el cómo (y cuando) se usan, más que en el contar con ellas. Nadie se hace carpintero por tener un serrucho, tal como nadie se hace “Maestro en Ciencias” porque un título lo diga.
En lo que a mí respecta, regresaré a KAUST por al menos un semestre más, a tener la revancha de los microrobots. Aún les tengo pendiente platicar de qué rayos se trata ese proyecto, lo sé, pero apenas ahora es que me doy tengo el tiempo suficiente y prometo que lo haré pronto.
Allá cuando junio asome su cabeza volveré a éste mismo umbral. Por lo pronto aún habrá mashallahs para repartir.
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Lov u Meny!! Lindo post que me hace recordar por cuanto hemos pasado… Sin duda una experiencia única y que nos deja (a demás del conocimiento) hermosas personas que nos acompañarán de por vida al menos en el corazón