India

“A Magical Mystery Tour”. El cuarteto de Liverpool no pudo ponerlo en mejores palabras, pues un viaje al subcontinente indio será cuando menos revelador y por lo más inquietante, distinto y maravilloso. India es sin duda mágico. Un lugar que te enfrenta a la condición del hombre, a lo sublime y lo vulgar, a lo místico y lo mundano, al ayer, al hoy y al mañana. Lo antiguo y majestuoso conviven con lo palpitante  y orgánico en una compleja danza de colores, música, sabores, aromas y palacios; talvez no de la manera más armónica pero sí con la desgastada exactitud que dan siglos y siglos de experiencia. A veces espeluznante y a veces hermoso, India es un festín de sensaciones que lo último que puede dejarte es indiferente.

Nuestra visita comenzó por Delhi, la capital. En realidad inició en Mumbai (antes Bombai) pero tan sólo unas cuantas horas en el aeropuerto no justifican una introducción propia. El corazón político de India se siente justamente como un órgano vivo, muy distante de la formalidad de las metrópolis europeas o la sobriedad de las ciudades norteamericanas. Delhi vibra en cada rincón, pues 14 millones de personas no dejan espacio a la soledad. Siempre se está rodeado de gente y no me refiero a unos cuantos. Caminar por las calles es nadar entre un tumulto, y no se diga manejar. La dinámica de conducir un vehículo en Delhi (y prácticamente en cualquier lugar de la India) va mucho más allá de manejar a la defensiva. Se debe crear una estrategia que te permita usar los carriles contrarios, rebasar indiscriminada y violentamente, preveer los movimientos de diez carros a la redonda y todo eso con la menor cantidad de freno posible. En un acto de prestidigitación genuina sacaban 3 carriles de dónde sólo había medio, y nosotros vimos pasar “la película de nuestras vidas” tantas veces que como dijera Valenzuela: “al final hasta me aburría”. La ciudad está llena de contrastes. Por un lado está el asombroso barrio de las embajadas y los poderosos complejos de las empresas de tecnología cuya presencia es fuerte y creciente, y por el otro están la gente que duerme en las calles, cocinando su comida en ollas sucias junto a perros y vacas. Ah, las vacas. TODOS los mitos alrededor de las vacas en India son ciertos. De hecho, lo mejor que te puede pasar en ese país es ser vaca. Caminan por la calle despreocupadas haciendo su bovina voluntad, pues la gente las respeta más que a los peatones mismos. Estuvimos decenas de veces cerca de atropellar a algún sujeto, pero nunca a una vaca.

Obviamente no se las comen. El 80% de la población de India es de religión hinduísta, la cual les indica que su régimen alimenticio debe ser estrictamente vegetariano. Ese fué una de las primeras curiosidades culturales, pues prácticamente todos los restaurantes tenián un menú doble, separado por vegetariano y no vegetariano. Y aún así, los platillos jamás contienen carne de res. No tienen problema alguno con el pollo, pescado o incluso el puerco. Faras, un compañero de Bahrain quien es docto en conocimiento hindú gracias a Bollywood fué con nosotros y nos platicaba que por lo general tienen matanzeros musulmanes o de alguna otra religión para poder satisfacer la demanda de los clientes internacionales. Al decir de alguna otra religión no crean que es un catálogo estrecho del que se puede escoger. En India le van a todo y puedes encontrar los templos y religiones más bizarras y peculiares entre la enorme variedad que ahí comulga. Además de los ya mencionados hay budistas, cristianos, sikhismo y bahaismo entre otras tantas (si no conocen las últimas dos están perdonados, yo las fuí a descubrir allá). En efecto, el centro religioso más importante del bahaismo se localiza en esa ciudad y es conocido como el templo de la flor de loto, una construcción impresionante que recibe a 3.5 millones de visitantes en promedio al año.

Sin embargo, ese no es para el templo o la construcción más impactante de Delhi. Los templos de los Sikh y sus cúpulas recubiertas de oro puro, los vastos y extraños templos hinduístas, y los castillos que dejó la época  de los emperadores Mogules le dan a la capital un aire majestuoso e imponente, similar en magnitud pero diametralmente opuesto al de Washington DC (cuya religión predominante es el patriotismo desmedido). Son precisamente los emperadores mogules, musulmanes que conquistaron India por allá del siglo XV y XVI, quienes son culpables de adornar la india con los monumentales fuertes, castillos y templos que evocan la época dorada del imperio Persa. En Delhi se encuentra el Fuerte Rojo, un enorme bastión militar que también servíá de fantástica mansión al emperador Akbar, bajo el cual India tuviera una etapa muy próspera. Los vastos jardines y los palacetes de mármol puro con incrustaciones de piedras preciosas nos dan una idea de la obscena opulencia en la que éstos gobernantes vivián y nos dejan un testimonio magnífico de una porción de la historia mundial que para mí (y para muchos) había permanecido tristemente oculta.

Más de ésta historia esta encerrada en el mítico Qutub Minar. Una asombrosa torre erigida para simbolizar la flor de loto (no se sorprendan, ahí la flor de loto es la ley) y que funcionaba como el reloj de sol más grande del mundo. Creada en el corazón de un antiguo templo hinduísta, Qutub Minar fue apropiado por lo conquistadores musulmanes como el menaret más ostentoso de la época y aún hoy se levanta como otro de los tantos testigos de las glorias pasadas de India. En el mismo aire imponente, pero moderno, se hace presente la puerta de India. Una construcción en honor a los “soldados desconocidos” de las muchas guerras que el país ha atravesado que hace más una copia que un homenaje al arco del triunfo, pero que no deja de relucir y atraer a los ociosos habitantes de Delhi para una tarde de esparcimiento en el parque.

Dos días no bastaron para conocer ésta increíble urbe. Faltaron muchas cosas por descubrir y aún cuando volvimos en dos ocasiones sólo nos sirvieron de base de operaciones para partir a los demás destinos del misterioso y mágico viaje. Y como yo sé que los dejé picados, ahí van unas cuantas fotos más:

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2 Responses to India

  1. màgico lugar, fijate que me gustaria conocer, aun k viviera al extremo como uds., jajajaja (estoy esperando el tomate niño)

  2. perrito, escribe algo mas en tu blog, aparte del tomate, hace mucho que no le dedicas tiempo, Dtb

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