“La ciudad de los mosaicos”. Una comunidad enclavada en el valle del jordán aparentemente insignifcante pero con más de un factor que la hace relucir por arriba de cualquier pueblucho desértico de la región. Para comenzar, no son sólo los orgullosos poseedores del mapa más antiguo del medio oriente… son los orgullosos poseedores del mapa más antiguo del medio oriente hecho en mosaicos:

El mapa en cuestion, que a mi gusto es la epítome de la exageración del arte del imperio bizantino
Dicho mapa se encuentra resguardado dentro de la iglesia de San Jorge, en el centro del pueblo…
- Lector sorprendido interrumpe – Espera… ¿dijiste San Jorge? ¿Y los musulmanes y esas cosas?
Así es mi querido lector. una iglesia católica en pleno medio oriente. Si prestan atención a los detalles recordarán que el gobierno de Jordania no es teocrático, por lo que la libertad de culto existe como garantía individual para sus habitantes. De hecho, Madaba es una comunidad compuesta casi por completo por cristianos, lo cual le da otro punto a la hora de saltar del terreno de la mediocridad hacia la relevancia.

La iglesia de San Jorge en todo su esplendor
Y como siempre no puede faltar el souvenir para la tía y la comadre, que en este caso son más mosaicos. Estoy seguro que al magnánime emperador Constantino le daría mucha pena ver la huella de su imperio reducida a pescaditos y camellos hechos en mosaicos de a 2 dinares la pieza, pero para el alegre turista es un vestigio más que suficiente de su visita a ésta singular localidad.
Después de unas horas y un sandwich partimos de Madaba con otra sorpresa en la bolsa y uno que otro mosaico, hacia uno de los destinos más impactantes a nivel simbólico que he visitado en mi vida y del cual hablaré en el siguiente post. Stay tuned!!
Una vez aceptado el hecho de que estábamos en un mundo muy diferente, llegó otro shock que en lo personal fué de gran magnitud y muy agradable: Jordania es el nombre que ahora tienen los valles, ríos y montañas donde gran parte de la historia bíblica se desarrolló. Eventos claves de lo que había leído por primera vez hace ya tantos años cobraban vida delante nuestro a cada paso en la jornada del segundo día, que comenzaba en el Monte Nebo.
Sin mucha fama, el nombre de éste lugar por sí sólo no hará eco en el oído de los lectores. Pero, ¿que tal si les dijera que es el monte desde el que Moisés vió la tierra prometida antes de morir?

El valle del Jordan
Ahi estaba. Del otro lado del río que apenas alcanza a divisarse en el paisaje están Jericó, Belém y Jerusalem, erguidas, derribadas y vueltas a construir, viendo pasar el tiempo de los jueces, los reyes, los imperios y las guerras. Es precisamente el momento en que me entero que el río Jordan sirve de frontera entre el mundo árabe e Israel, con un poder simbólico que los años inutilmente tratarán que quitar.
En la cima del monte Nebo están las ruinas de una iglesia construida por los franciscanos. De hecho el monte completo es de su propiedad, por lo que me extraña que el sitio en cuestión no esté ampliamente comercializado como suele suceder. Es agradable ver que es un lugar sencillo, donde un enorme peso histórico se posa delicadamente como cualquier ave de paso sobre las viejas ruinas de un monasterio, una tienda que hace las veces de museo, una escultura en honor a la mítica serpiente de bronce, un amable y viejo guía (que nos cobró 20 dinares) y una tumba que nunca apareció. Los restos de Moisés siguen perdidos hasta la fecha, sepultados bajo el monte en algun rincón desconocido.

"La serpiente de bronce"
Y tal como lo hiciera el pueblo judío hace miles de años dejamos atrás a Moisés y su monte, con la esperanza de que aún mejores cosas vienen en camino. Hacia la tierra prometida.
Bienvenidos a la capital de las tierras del otro rey Abdullah. Amman fué nuestra primera escala en Jordania, nuestra base de operaciones y ventana a un medio oriente muy distinto al que conocíamos.

Downtown en Amman, desde el cuarto del hostal
Jordania, a diferencia del irreal simpático reino donde vivimos, no tiene un gobierno teocrático. La religión oficial sigue siendo el Islam, pero no son las enseñanzas de Mohammed las que dictan las leyes allí. Por lo tanto, a la gente se le tiene permitido hacer y deshacer lo que bien le venga en gana (dentro de lo razonable) y la sutil pero constante presión por pensar que a la vuelta de la esquina podrías hacer algo que merite perder un brazo desaparece por completo. Se siente genial!
Nos hospedamos en un hostal que comenzó como una propuesta muy atractiva y barata, convirtiendose en una efímera decepción para terminar siendo una experiencia sumamente divertida. Las personas que ahí trabajaban eran de lo más amables y a la vez extrañas, reuniendo el elenco del freakshow más amistoso que jamás he visto.Ampliamente recomendable.

Abassi Palace, hogar de Madame Sassú y su Freakshow
Ammán es comparable a cualquier ciudad mediana tirándole a grande en México (Chihuahua podría ser una aproximación aceptable). Con sus barrios bajos y altos, su clima mucho menos bochornoso, su centro lleno de tiendas de artesanías y sus malls al estilo occidental la familiaridad volvió al ambiente, salvo por las claras excepciones del idioma y la moneda. Los dinares jordanos son prácticamente equivalentes a los euros pero se van como el agua, lo cual eleva el costo del diario vivir a niveles que su población no aparenta alcanzar fácilmente. Gracias a nuestro padrino mágico -el rey Abdullah original- pudimos superar dicha prueba un tanto malheridos pero triunfantes.
De entrada, Jordania nos despertó a una realidad extraña. En la acertadas palabras de uno de los chavos: se puede ser musulmán sin ser tan raro. Tomada fuera de contexto la frase suena terriblemente intolerante, pero resulta perfectamente justificable cuando se toma en cuenta que nuestro primer contacto con el mundo islámico fué Arabia Saudita, el reino más restrictivo y recalcitrante al respecto de sus reglas y su religión. Es precisamente la gente del medio oriente quien etiqueta al reino de la familia Saudi como un lugar para ser rico y viejo y descansar, pues prácticamente no hay más que hacer. En cambio, en Jordania florecen mucho más la cultura y la conciencia global. Está lleno de destinos interesantes, cargados de significado y esplendor, que gracias a Dios pudimos visitar y que serán el tema de los siguientes posts. Manténganse en sintonía!!
Dentro de 11 horas estaré emprendiendo el viaje al reino más “occidentalizado” del medio oriente: Jordania. En medio de las vacaciones del final del Ramadán (“Eid”, o lo más cercano a la navidad que tienen por acá) la universidad nos ha dado una semana libre que algunos de nosotros aprovecharemos para conocer los alrededores.

El destino principal será Petra, la antigua ciudad esculpida totalmente en roca y perteneciente al selecto grupo de las 7 nuevas maravillas del mundo y que Bumblebee y sus amigos visitaron este verano para revivir a su respetable líder. Nos hospedaremos en Ammán -la capital- y de ahí trataremos de escapar a otros tantos destinos turísticos. Ahí regresando les contaré nuestras piñaventuras, pues no pienso llevarme la lap conmigo y dudo que el acceso a internet sea sencillo de encontrar.
PD. Sé que tengo pendiente platicarles las travesías que hemos pasado aquí y creo que hay más de una que vale la pena contarse, pero entre la escuela y el acomodarse en la nueva casa los días pasan veloces y el blog pierde involuntariamente su prioridad. Sin embargo, cuando me halle con más tiempo entre las manos volveré a escribir seguido, pues es un pequeño gusto personal que ya no puedo abandonar así como así.
Ma salama! Hasta la próxima semana