Un post para celebrar las pequeñas victorias del pensamiento analítico en el día a día. Sucede que un día, jugando al Fifa en casa del grillo nos dimos cuenta que uno de mis conroles del Wii no funcionaba. Se desconectaba cada cierto tiempo y es muy frustrante pues la partida se interrumpe de súbito y hay que picarle de nuevo al control para que la consola lo detecte y pueda comenzar de nuevo la acción.
En fin que me quedé yo muy triste con la idea de que mi control no servía y que tendría que comprar uno nuevo. Unos días después lo volví a probar con Megaman 9 y la cantidad de veces que la desconexión me llevó a la muerte fué más que suficiente para que me hartara. Le quité las pilas recargables que compré junto con el sistema, de esas que vienen con su base especial para cargar los controles sin abrirlos, y le puse las que venían con el control en su cajita. Sorpresa! el control no se desconectó ni una sola vez.
-Ajá, el problema son las pilas- Pensó su servidor mientras se lamentaba de la misma manera, pues conseguir un repuesto para exactamente ese modelo de cargador que sólo funciona con el Wii aquí en México estaría en chino. Ni modo, a comprarlas por internet y esperar que lleguen las dichosas pilas antes de que me vaya a Arabia.
Me dirijo a Amazon, pues creo que será la única tienda que me venderá los repuestos correspondientes. Leo los reviews de compradores para saber si realmente es lo que me hace falta y me encuentro con ésto. El diseño de la pila no permitía un contacto completo en todas las ocasiones, en especial en juegos donde el control se debe agitar como el Fifa.
Me dirigí al control para probar las pilas defectuosas en el otro remoto. Ni siquiera hacía contacto. -Ese es ótro buen indicio, el problema definitivamente son los contactos. Si el sistema interno de las pilas fuera donde está el error debería repetirse el mismo comportamiento fallido, no uno distinto -.
Después de mi investigación digna del CSI, sólo me restó doblar un poco las patitas de la pila para que ahora si haga un buen contacto con las terminales en el control. Me ahorré unos cuantos dólares, otros tantos días de espera y disfruté un momento de felicidad regodeándome en que, después de todo, no soy TAN inútil.
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