Al fin me encuentro de regreso en mi querido país que, con todo y los muchos defectos que cualquiera le pueda ver, queriendo o no, pero se extraña. Mi mamá me preparó unas riquísimas arracheras con frijolitos y aguacate, y más tarde unas quesadillas con carne al pastor. Es genial comer comida preparada con amor y no por máquinas frías sin corazón. Me resulta muy divertido el hecho de la influenza me pasó de noche y ya no vi ni sus rastros. Es genial volver a escuchar español por las calles. Ustedes disculparán, pero aunque tres meses son poco es la mayor cantidad de tiempo que he estado fuera de mi país (aunque eso cambiará en septiembre).
Ya de vuelta y sin tanto trabajo espero poder actualizar más seguido y con cosas más originales (´ta bien que sí pero tanto video de Youtube ya chole). Ahí se ven.
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