Una de las tres clases que estoy tomando, álgebra lineal, es impartida por un matemático, el Dr. Allan Holder. Si han tenido la ocasión de platicar con un matemático pronto se darán cuenta que todos rayan en algún sector de la escala del desquiciamiento, pero en general son divertidos (si puedes seguir la pista de lo que te dicen, claro está). Son unos ñoños, pero siempre se creen más que los ingenieros… “Es porque nosotros hacemos las reglas que ellos siguen”, nos dice el dr. Holder en tono de broma.
Al entregarle la primera tarea, nos dice algo contrariado:
¿Porqué encierran las respuestas en cajitas (o sea remarcarlas)?. ¿Quién les enseño esto? Es algo muy de ingenieros eso de estar enfocados sólo en las respuestas. Pero las matemáticas no son sobre las respuestas. Son acerca del viaje que te lleva a ellas
El día de hoy llegué a la clase como cualquier otro día, y todo iba viento en popa hasta que vi que todos los demás empezaron a sacar hojas con operaciones en ellas, aparentemente tarea (una tarea que yo creí era para mañana). La sangre se me agolpó en la cabeza y me di cuenta que estaba en un aprieto del cual era algo difícil salir sólo con palabras, ahora en inglés pues peor.
Me quedé pensando en mis múltiples argumentos potenciales, pero al final de la clase sólo me animé a decirle la llana y sencilla verdad: no sabía que la tarea era para hoy. Transcurrió el instante siguiente mientras yo esperaba alguna especie de reprimenda o cuando mucho un aplazamiento de unas cuantas horas para la entrega de los problemas. Pero el Dr. Holder, con su más normal expresión, me dijo: “No importa, puedes traerla mañana a clase junto con los otros ejercicios”
Yo no podía creer que había escapado tan fácil, pero gracias a Dios y al punto de vista de un matemático así fué. ¿El punto de vista de un matemático? Talvez se preguntarán, queridos lectores.
Mientras iba caminando a la salida, el continuó hablando:
Es muy común que otros profesores sean muy obsesivos con eso de las fechas límites, pero yo no soy así. Es un punto de vista muy ingenieril ese de “tienes que tener ésto listo YA!”. Nosotros los matemáticos nos alegramos con saber que existe una solución, no importa tanto el cúando.