Como el más reciente éxito en lo que a las webs sociales se refiere, hoy en día podemos afirmar que todo mundo está en Twitter. ¿Todo el mundo? SI TODO EL MUNDO, hasta los Pokemon.
David Cole es quien amablemente se ha encargado de elaborar una detallada lista de todos los pokemons que twitean, indicando si sólo el nombre de la cuenta corresponde al bicho en cuestión o si el usuario realmente aparenta ser el pokemon indicado. Si conocen del tema, visitar alguna que otra cuenta les resultará bastante cómico.
Ya decía yo, algo tenian que hacer los pobres animalejos encerrados todo el día en sus pokéballs.
Por alguna razón, las casas productoras de Hollywood siempre ignoran las franquicias de videojuegos más peliculizables y se aferran a otras que requieren un verdadero quebradero de cabeza para hacerlas cascar en un esquema cinematográfico, terminando el 99.9% de las veces en fiascos totales. King of fighters se presta absolutamente para un nuevo ejemplo de lo anteriormente escrito.
Un filme con las aventuras de Kyo y sus amigos ha comenzado su rodaje a partir del pasado Noviembre, a continuación un pequeño “detrás de cámaras”:
Pinta para la misma calidad de la nueva (y la vieja) de Street Fighter. Sólo falta Jean Claude Van Damme.
El año era 1995. Yo era un pequeño niño que apenas cursaba el cuarto año de primaria y que hace muy poco tiempo había descubierto la inexistencia de Santa Clós. Solía ver muchas caricaturas y jugar con mis amigos. Uno de ellos, a quien recuerdo más vagamente de lo que me gustaría, compartía mi enfermedad afición por los videojuegos. Su nombre era Oscar.
Oscar y yo acostumbrábamos visitarnos el uno al otro con el puro y sano propósito de divertirnos jugando “a los nintendos” (típica frase de los adultos de la época) . No importaba la consola o la generación, los gráficos o los sonidos, simplemente nos gustaba. Él tenía un Nintendo, yo tenía un SuperNintendo. Él tenía el tapete y un juego de las olimpiadas, yo tenía un lugar cercano donde rentar cassetes. Recuerdo que en ese local derotamos a los ocho robot masters de Megaman X2 con sólo diez pesos.
Oscar tenía un hermano mayor, de unos 20 ó 21 años, que un buen día trajo a su casa un amigo y junto con él una copia del primer Dragon Quest. Con la sencilla autoridad que otorga el orden de nacimiento quitó a su hermano menor y a su amiguito (yo) de los controles, para continuar con la aventura del solitario guerrero. Nosotros no hicimos mayor aspaviento, pues a esa edad y en ese entonces una persona de veinti-tantos que le movía al Nintendo nos parecía alguien cool y lo suficientemente venerable para no reclamarle. Además, ya habíamos pasado bastantes horas frente al aparatejo.
La mecánica del juego se me hizo rara de entrada, pues era muy diferente a lo que yo estaba acostumbrado. No había plataformas, ni naves, ni enemigos “móviles”. Las peleas eran completamente estáticas y el daño se determinaba por números. Sobra decir que el término RPG era totalmente desconocido por un servidor. En resumen, el juego me intrigó bastante, por lo que me quedé a observar lo que sucedía. Ya después vendrían Super Mario RPG, Earthbound y Final Fantasy II, que me enamorarían del género.
Después de unos cuantos castillos, calabozos y slimes sucedió algo raro: por alguna razón los guardias no dejaban entrar al personaje principal a su ciudad de origen. Ésto no tenía sentido, pues el rey de ese castillo era quien había encomendado al héroe para emprender su aventura. Poco ayudaba en descifrar el enigma el hecho de que ninguno de nosotros era muy diestro en el inglés. Le dimos bastantes vueltas al asunto pero nada parecía surtir efecto hasta que se nos ocurrió la idea de revisar el inventario del guerrero. Encontramos que tenía equipado un tal “cursed belt”. -Sé que belt es cinturón- dijo uno de los más grandes- pero no se qué es lo otro-.
Con mi fiel diccionario español-inglés de Larousse, encontramos la respuesta.
1 - Cursed Belt
-No viene cursed, lo único que viene es curse- dije.
-Y ¿que es?-pregunto el hermano de Oscar-
-Ha de ser curso o algo así- alcanzó a mal adivinar el otro veinteañero.
-Pues no. Curse significa maldición-.
PUM! A todos nos cayó el veinte en ese momento. Desequipamos el cinturón y todo volvió a la normalidad. Al poco tiempo mi mamá vino por mí y ya nunca supe que pasó con el dichoso Dragon Quest. He intentado jugarlo de nuevo en algún emulador, pero me desespero porque los RPG de aquel entonces eran (y siguen siendo) increíblemente difíciles.
Lo que me resulta más divertido es que fueron sucesos como éste lo que realmente me animó a aprender inglés. En una década donde el mexicano promedio apenas se estaba empezando a dar cuenta que manejar el idioma del vecino del norte era algo útil yo no sabía nada de ventajas competitivas, currículums, proveedores extranjeros o intercambios. Lo único que quería saber era que rayos me decía Splinter en el juego de las tortugas ninja, o que es lo que tenía que hacer para que Link consiguiera el pendiente del coraje.
Esa es una de las cosas buenas que me han dejado los videojuegos.
Realmente estoy ocupado, tratando de sobrevivir a lo extremo de una escuela que mete un semestre en 10 semanas. Pero, un nuevo zelda… tenía que postear algo al respecto.
Para los que no sepan de qué hablo, el día de hoy en la presentación de Nintendo durante la Game Developers Conference se mostró el trailer de lo que será el nuevo capítulo de la saga del siempre bien recibido cel-shaded Link. Sólo que ésta vez, el pequeño héroe cambió las velas por ruedas y el mar por vías:
La noticia fué bastante sorpresiva, incluso para la gente del medio. Aún es muy pronto para lanzar veredictos, pero si logran mejorar la experiencia de Phantom Hourglass es un gran juego lo que tendremos asegurado.
Weird Al Yankovich ha hecho un sinfín de parodias, pero la que se encuentra a continuación es una que en lo personal me encantó. Siendo fan de Star Wars, no pude hacer más que reir ante esta brillante adaptación de la canción “American Pie” de Don McLean para que relate la historia del primer episodio (cronológicamente hablando) de la saga de George Lucas. Es bastante viejo, pero igual decidí compartirlo con ustedes: