Lo bueno: Unos amigos de la escuela y yo fuimos a ver el recital de violín de una compañera en el teatro de la ciudad

Lo malo: Algunos de ellos traían unas cuantas cervezas encima

Lo peor: Llevábamos cornetas tipo estadio de fútbol

Un poco más allá: Como festejo de la culminación exitosa de nuestros esfuerzos en sacar adelante un proyecto muy importante en la carrera (construir desde cero una línea de producción automatizada y funcional) nos reunimos en casa de un amigo. Una de nuestras compañeras no pudo asistir porque tenía un recital de violín como presentación semestral de sus estudios en el conservatorio.
¿Pero quién dijo que la fiesta no podría ir a ella? Nos llevamos las cornetas porpue mis compañeros ya estaban algo tomados (nada grave) y yo estoy lo suficientemente loco como para hacerlo sin tener que tomar.
No sé si nos agradezca o nos odie, pero de que fué divertido lo fué…
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